● Ciclo cerrado: pocos animales significan el abono justo y necesario para nuestras tierras.
● Suelo vivo: materia orgánica que mejora la fertilidad natural de los campos de Enériz de forma sostenible.
● Molestia pasajera: un olor natural de unos pocos días que el campo absorbe y asimila sin problemas.
🏠 ENÉRIZ: ~300 vecinos
🐖 LA MACROGRANJA: 14.500 cerdos al año (5.934 plazas fijas)
= 17.400 Habitantes Equivalentes
El amoníaco y el sulfuro no son solo «olor a pueblo». Al esparcirse al aire, liberan micropartículas inflamatorias que viajan con el viento hacia las casas, dañando los pulmones de niños y mayores.
Los cerdos excretan gran parte de los antibióticos intactos. Al regar los campos, creamos bacterias hiperresistentes en la tierra que amenazan la medicina humana.
El exceso de nitratos satura el suelo y la lluvia lo arrastra al acuífero. Si superamos el límite legal de 50 mg/l, el agua de boca del pueblo dejará de ser potable para siempre.
El cobre y el zinc de los piensos industriales no se degradan. Se acumulan en la capa fértil de la tierra año tras año, destruyendo su biodiversidad a largo plazo.
El agua limpia de Enériz vale más que el beneficio de una integradora cárnica.

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