En el modelo de integración vertical, cada parte pone algo muy distinto. Y, sobre todo, cada parte arriesga algo muy distinto.
Así se reparten las piezas entre la empresa integradora y la persona local que aspira entrar en su red:
🐷 Los lechones (los cerdos para cría)
💉 Los servicios veterinarios
🌽 El pienso, de su propia fábrica
🔪 El matadero propio: los cerdos son suyos desde el origen hasta el final
🏗️ El terreno, las naves, instalaciones e inversión inicial
🏦 Un crédito bancario, obtenido sin experiencia ganadera, solo por presentar el contrato de integración, avalado por la integradora
⚙️ El día a día de una explotación totalmente automatizada, sin pagar nada a la empresa
La empresa es dueña de toda la cadena —fábrica de piensos y matadero incluidos— y gestiona todo el negocio; el granjero no le paga nada. A cambio, es él quien queda expuesto:
Porque una cosa es poner la explotación de ganadería industrial.
Otra muy distinta es asumir todo el riesgo cuando algo sale mal.

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